Aunque las nuevas formas de trabajo surgidas con la pandemia trajeron cosas positivas, como la implementación y mantención del teletrabajo, la generación de políticas más flexibles y la eliminación de las barreras físicas en la contratación; también generaron brechas tecnológicas y estrés en una parte de la población asalariada. Tal como lo demuestra el Workmonitor de Randstad. Revisa la nota sobre cómo comprometer a un equipo que trabaja a distancia.

Según la investigación correspondiente al segundo semestre de 2020, 39% de los encuestados[1] dijo que tuvo dificultades para adquirir las habilidades necesarias y adaptarse a las nuevas formas de trabajo originadas con la emergencia sanitaria, cifra que si bien está en línea con el promedio global, que llega a 40%, es la más alta entre los países Latinoamericanos que participan en el sondeo[2] y nos aleja de naciones como Grecia (19%), Hungría (21%), Nueva Zelanda (25%) y Dinamarca (25%), que no sobrepasan el 30%.

Al revisar los datos por industria, los colaboradores que presentaron mayores problemas para adecuarse al escenario actual pertenecen al rubro de Hoteles & Catering, con 57%; Manufactura de productos químicos, con 56%; Servicios Financieros, con 53%; Negocios & otros servicios, con 44%; y Salud & Trabajo Social, con 43%.

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Al respecto, desde la consultora dicen que a pesar de que el teletrabajo, que era uno de los beneficios más valorados en el pasado, se transformara en la solución más utilizada en medio de la crisis; igualmente generó ciertas complicaciones para los empleados, principalmente por las condiciones en las que tuvo que llevarse a cabo.

“Muchas personas no tenían incorporada en su rutina la participación en reuniones online, algunos no contaban con dominio tecnológico para llevar a cabo funciones a distancia de manera exitosa; mientras que otros se vieron afectados por el contexto y toda la carga que este conlleva. Lee el artículo sobre trabajo remoto y próximos desafíos: clima y salud mental

Así, las mayores dificultades las enfrentaron los colaboradores de los sectores más golpeados, como Hoteles & Catering y Manufactura, ambas industrias que, por la naturaleza de sus funciones, todavía no logran adecuarse del todo a las nuevas formas de trabajo o encontrar una manera propia de seguir operando en una situación como esta.

Ahora, de cara a 2021, es fundamental que las compañías revisen cómo apoyar a sus colaboradores para que adquieran las competencias necesarias y establezcan estrategias de home office que cuiden el derecho a la desconexión, además de fomentar un clima laboral propicio para implementar esta metodología de manera innovadora y sostenible”, aseguran.

Asimismo, el sondeo reveló que 59% de los trabajadores piensa que empleados y empleadores son igualmente responsables de capacitar al personal[3], cifra que se posiciona por encima del promedio mundial (51%) y como la más alta de América Latina[4]; mientras que 88% dice que actualiza periódicamente sus conocimientos con el objetivo de mejorar su empleabilidad.

Frente a esto, un alto ejecutivo de la multinacional comenta que “al menos hoy en día la población está cada vez más consciente de el perfeccionamiento continuo es la única forma de seguir vigente, porque quedarse atrás no es una alternativa, menos aún si pensamos en cómo se podría reconfigurar el mundo del trabajo luego de transitar esta experiencia. Y, aunque las empresas deben preocuparse por desarrollar las competencias de sus trabajadores; cada uno es el principal responsable de su propio crecimiento profesional”.

 

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[1] Encuesta realizada a empleados de 18-65 años que trabajan un mínimo de 24 horas a la semana y que tienen un empleo remunerado (no considera independientes ni desempleados). El tamaño mínimo de la muestra es de 800 entrevistas por mercado.
[2] En México y Brasil este indicador llega a 37% y en Argentina alcanza 38%.
[3] Del 41% restante, 21% cree que preocuparse por los temas de formación es obligación de la compañía, 18% dice que es responsabilidad de los trabajadores y 2% que es del sindicato.
[4] En México alcanza 54%, en Argentina 53% y en Brasil 42%.