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El escenario económico 2017 será complejo: no se percibe una recuperación clara de la actividad ni tampoco un repunte en las expectativas, tanto por parte de los consumidores como de los empresarios. De hecho, los analistas redujeron el PIB esperado para 2018, ya que si en octubre se anticipaba un crecimiento del 2,8% ahora se prevé un 2,7% al cierre del próximo año, es decir, habrá que esperar hasta 2019 para ver resultados en torno al 3%. En esta línea, de acuerdo a la última edición del Workmonitor, estudio trimestral de tendencias de Randstad, 49% de los trabajadores chilenos espera que la situación económica del país empeore en 2017; sin embargo, si bien parece una cifra elevada, es 10 puntos porcentuales (pp) más baja que el mismo periodo del año anterior; mientras que de los 34 países que participan en el estudio, hay 14 naciones más pesimistas en este sentido, entre las que se encuentran Grecia (76%), Malasia (70%) e Italia (67%) en los TOP3 del ranking de desconfianza.

Así, actualmente hay un nivel de pesimismo bastante marcado y generalizado, incluso, de acuerdo al Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE)  de la Alianza Pacífico, Chile es el país que registra el menor indicador, alcanzando 40,97 puntos en noviembre, lo que está por debajo de los 50 puntos establecidos como línea divisoria entre una percepción negativa y una positiva. No obstante, vale la pena mencionar que nuestro país tuvo una caída importante respecto a 2015, año en el cual comenzaron los recortes permanentes en las proyecciones de crecimiento de la economía, hablándose de cifras por debajo del 2% para 2016. Esto sin duda afectó con mayor fuerza la apreciación de los trabajadores y aumentó la insatisfacción de aquellos que tenían expectativas de cambiar de trabajo relativamente pronto, ya que en épocas de desaceleración, la tendencia suele ser una baja en la contratación de personal y aumento de los despidos por la paralización de proyectos.

De los países Latinoamericanos que participan en el estudio, solo Chile mejoró su percepción en el ranking de pesimismo económico para el próximo periodo (-10 pp). Así, mientras Argentina pasó de 33% en el último quarter de 2015 a 34% en el mismo periodo de 2016; Brasil saltó de 23 a 36% entre un año y otro (+13) y México de 26 a 67% de personas que señalan que el desempeño de su país empeorará en 2017 (+41), un crecimiento bastante significativo. Al respecto, desde la multinacional comentan que según los datos del último Índice de Confianza del Consumidor, la confianza en ese país se ha desplomado un 9% respecto a noviembre del año pasado, lo que significa la mayor caída en tres años. Este panorama ha estado influenciado por los malos pronósticos de crecimiento, el probable aumento de la inflación para 2017, la depreciación de la moneda y la victoria de Donald Trump en Estados Unidos.

Expectativas laborales 2017

Por otro lado, la investigación revela que 73% de los chilenos espera recibir un aumento de sueldo al finalizar este año fiscal, 28% más que el año anterior y uno de los porcentajes más altos a nivel mundial, solo por debajo de India (92%), Argentina (79%), Turquía (77%), China (76%) y Malasia (74%); lo que refleja que la percepción respecto a la situación económica del país, no necesariamente se extrapola a la mirada que los trabajadores tienen del desempeño de su empresa o de la retribución que deberían percibir.

Lo anterior se explica porque es bastante común que las personas sientan que su salario debiese ser superior. No obstante, son varios los factores que las empresas tienen que evaluar a la hora de ajustar la renta de sus colaboradores, como productividad, crecimiento, rentabilidad, y desempeño de la compañía; y desarrollo competencial y de cumplimiento de metas de sus trabajadores. Cada organización tiene sus propias políticas, pero normalmente si alguno de los indicadores mencionados se ve impactado negativamente, es muy probable que no se incrementen los sueldos y que se limiten ciertos beneficios. Esta exceptiva positiva que manifiestan los trabajadores se podría explicar considerando los despidos que varias compañías realizaron durante los últimos dos años, por lo que gran número de personas tuvo que asumir más de una función, absorbiendo la carga laboral de aquellas posiciones que no fueron reemplazadas, lo que sin duda impacta su visión sobre la valoración que la compañía debe tener respecto a su trabajo. De hecho, de acuerdo al mismo estudio, el porcentaje sube a 77% al preguntar sobre las expectativas que los chilenos tienen de recibir un bono a fin de año.

De todas formas, el Workmonitor muestra que hay un gran número de chilenos que espera que el desempeño financiero de su organización mejore durante el próximo año, con 73% de personas que responde afirmativamente a esta pregunta versus un 69% en 2015. Si bien las perspectivas económicas no son las mejores para los 12 meses venideros, sin duda son mejores que las que se vaticinaban en 2015 para 2016. Estos periodos suelen ser cíclicos, por lo que el país y las organizaciones deben estar preparadas para enfrentarlos, además de saber reinventarse para salir fortalecido de los escenarios complejos.