flexibilidad horaria, una tendencia que se impone

Con el fenómeno del emprendimiento, el trabajo freelance y los entornos colaborativos en pleno crecimiento, las organizaciones se encuentran frente a la necesidad de adaptarse a las tendencias que impone un mundo del trabajo en constante revolución.

En este contexto, un murmullo subyacente que recorre las oficinas de todo el mundo desde hace unos años comienza a tomar la forma de una realidad cada vez más cercana: el modelo de ocho horas de trabajo en la oficina ya es cosa del pasado.

Así lo demuestra la edición del primer trimestre de 2018 del Workmonitor, estudio de tendencias de Randstad; en el cual 74% de los chilenos sostiene que le gustaría trabajar desde su casa u otro lugar, pero que su compañía no se lo permite. Con esto, Chile obtiene el segundo lugar en el ranking mundial con el puntaje más alto de personas con ganas de desempeñar sus labores fuera de la oficina, luego de Grecia (75%), empatado con Singapur (74%) y por sobre el promedio mundial (64%). 

La creciente expectativa de los trabajadores chilenos por formatos de horarios más flexibles adquiere variadas formas. En línea con lo anterior, 33% afirma que puede trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento gracias a su agilidad para desempeñar las labores; sin embargo, 75% de los encuestados en Chile señala que todavía lleva a cabo sus tareas de la manera tradicional, es decir, detrás de un escritorio durante gran parte de la jornada.

Dentro de las posibilidades de flexibilidad horaria, el trabajo remoto ocupa un lugar cada vez más relevante. De hecho, el Gobierno está pronto a presentar un proyecto de ley de trabajo a distancia, en el cual la flexibilidad de horarios y permanecer más tiempo en el hogar son solo algunas de las ventajas de este modelo laboral. A pesar de que aún no se conocen detalles específicos de proyecto de ley, vale la pena mencionar que hay muchos factores involucrados a la hora de establecer esquemas de jornadas laborales y horarios flexibles en una compañía.

El tipo de cultura de la organización y las particularidades del sector al que pertenece son solo algunos de ellos. Una empresa del sector bancario seguramente no aplicará las mismas medidas que una dedicada a la tecnología de la información. Y las posibilidades de flexibilidad que ofrezcan estos sectores quizás estén muy lejos de parecerse a las del sector farmacéutico.

En el centro de este debate está la capacidad de las organizaciones de ser atractivas para captar y retener talento en un mercado que se presenta cada vez más competitivo. Así, las compañías deben estar atentas a estas tendencias que expresan las expectativas que los trabajadores tienen del mundo del trabajo, modificando su forma de visualizar el empleo y reestructurar su parrilla de beneficios, ya que si el teletrabajo es valioso para gran parte de la población laboralmente activa, resulta esencial buscar fórmulas para poder ir avanzando hacia una estructura de trabajo menos convencional, en la cual prime el cumplimiento por objetivos por sobre las horas que la persona esté en la oficina.

En este contexto, las organizaciones deben encontrar el equilibrio entre sus requerimientos operativos, su cultura y sus tradiciones y la necesidad de adaptarse para acercarse a lo que los trabajadores buscan en el ámbito laboral. Uno de los puntos a considerar es adecuar la forma en que ponen a disposición la información, de manera que se pueda trabajar desde cualquier lugar y dispositivo. En este sentido “la nube” está siendo la mejor opción para las empresas que han decidido dar los primeros pasos en el trabajo a distancia, facilitando herramientas para poder conectarse a reuniones por video conferencias y reportar en plataformas sin necesidad de estar en la oficina.

Otro punto mucho más de fondo, es tener claridad sobre todos los aspectos contractuales que involucra implementar esta modalidad de empleo, como temas de accidentes laborales e infraestructura en la oficina, por ejemplo. En conclusión, este es un proyecto que involucra tiempo del área de recursos humanos para evaluar las diferentes aristas que requiere llevar a cabo esta iniciativa. Y las compañías que lo hagan demostrarán cuán atractiva es su marca empleadora para los tiempos (y los trabajadores) actuales.

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