¿cómo ser un buen jefe?

¿En qué se manifiesta la buena comunicación de una jefatura?, ¿qué beneficios tiene?

Primero que todo, para desarrollar de forma correcta a un equipo de trabajo, es fundamental que el jefe conozca las motivaciones, los intereses y las metas de cada uno, alineando personalidades y formas diversas de hacer las cosas, en pos de un solo objetivo. En este sentido, la comunicación es clave, ya que las personas deben conocer sus metas y las de la organización, además de los pasos a seguir para alcanzarlas, lo que requiere una comunicación clara y constante, además de retroalimentación permanente. Así, más allá de su rol directivo, los managers son clave en la consecución de los KPI´s de la empresa en cuanto a lo trascendental que resulta su influencia en el comportamiento y actitudes de su equipo. En este sentido, gran porcentaje de su tiempo debe destinarse a ayudar a los colaboradores a comprender cómo su trabajo impacta en los resultados de la compañía y de qué manera su talento y esfuerzo diario contribuyen a llevar a cabo la misión corporativa y la estrategia del negocio. Igualmente, un buen líder sabe delegar e ir entregando poder de decisión para generar equipos de alta performance, así las personas se comprometen más con los resultados y es posible sacar lo mejor de cada integrante, tanto en el trabajo individual como en el grupal.

Los beneficios son que de esta forma se genera sentido de pertenencia, lealtad e identidad organizacional y, al mismo tiempo, disminuyen los costos que implica tener altos índices de rotación voluntaria. En otras palabras, inspirar fomenta la comunicación entre el líder y su equipo, suscitando un ambiente de confianza en la organización, base para la creación de excelentes lugares de trabajo.

Por otro lado, es fundamental generar instancias formales de feedback y comunicación, como reuniones de equipo y bilaterales (además de las evaluaciones de desempeño), en las cuales las personas conozcan el grado de avance de sus objetivos, si su desempeño está siendo el esperado por su jefe, qué se espera de su trabajo en los proyectos venideros; y en las que el trabajador también pueda plantear sus dudas, inquietudes y preocupaciones, con el fin de que la comunicación entre jefe y equipo siempre sea clara y transparente.

Un buen jefe, ¿cómo debiera abordar las fallas de sus subalternos?

Un buen líder debe recompensar y celebrar públicamente los éxitos individuales y colectivos de su equipo, sin embargo hay que tener presente que reconocer no es lo mismo que adular. Si la felicitación es individual, hay que concentrarse en aquellos factores positivos que puedan ser tomados en cuenta y replicados por los otros integrantes del grupo. Si el éxito es grupal, es bueno precisar los puntos clave y mencionar los detalles que se pueden mejorar.

En cuanto a las fallas, siempre resulta un buen ejercicio que la persona se dé cuenta en que falló, más que sea el jefe quien le diga los errores que cometió, ya que si un trabajador no es capaz de reconocer sus falencias y sacar conclusiones luego de un tropiezo, difícilmente podrá mejorar en una futura oportunidad y, si lo miramos más a largo plazo, le costará mucho crecer como profesional. Por otro lado, las fallas nunca se deben corregir en público o si se hace en un espacio abierto, lo ideal es cuidar la discreción para que el empleado no se sienta mal y también tenga la posibilidad de plantear cómodamente su punto de vista.

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