¿Una siesta en el trabajo?

En los últimos años, la lucha por atraer y retener a los mejores talentos ha hecho que las compañías busquen formas innovadoras de generar espacios de trabajo colaborativos que apunten a la satisfacción y a climas laborales gratificantes que potencien la productividad. Una de ellas son las siestas cortas o power naps, un fenómeno que crece de la mano de estudios que muestran el rol del sueño en la productividad.

Es normal que personas entre 40 y 60 años consideren que dormir una siesta en horario de trabajo es muestra de no tener trabajo que realizar o incluso desinterés. Con costumbres muy arraigadas, los miembros de la generación Baby Boomer o X se formaron bajo la premisa de que en la oficina se trabaja, se cumplen las tareas y, el descanso y la siesta, son exclusivamente para el ámbito del hogar.

Sin embargo, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Michigan  se ha demostrado que las personas que duermen siestas de máximo 30 minutos al día, se esfuerzan más y se frustran menos ante problemas difíciles que aquellos que evitan dormir siestas. Al respecto, Diego Oliva, Psicólogo y Generalista de RR.HH de Randstad comenta, “Si bien todavía muchos ejecutivos y compañías son conservadores con este tipo de tendencias, diversas empresas en el mundo se han unido a la implementación de las power naps, debido a los resultados positivos que han obtenido con respecto al incremento de productividad y aumento de memoria y atención  y concentración por parte de sus colaboradores, no obstante aún es un tema que genera ciertas reticencia por temas culturales y también generacionales el poder implementar en compañías con una visión más conservadora”. 

Una de las empresas innovadoras en el mundo de las siestas y los descansos productivos es la productora del exitoso dibujante japonés Hayao Miyazaki, que tanto los empleados como el propio Miyazaki hacen pausas para realizar ejercicios de calistenia y observar juntos cada atardecer. Google fue pionera en ofrecer ambientes relajados para tomar breves siestas en las llamadas energy pods, unas sillas reclinables cerradas, que permiten que la persona pueda dormirse plácidamente con una música relajante. Estas sillas son manufacturadas por MetroNaps, empresa que comenzó a fabricarlas en 2003, y ya tiene entre sus clientes a grandes compañías como Procter&Gamble, Cisco y Zappos. Uber también cuenta con habitaciones para dormir siestas, así como la firma de consultoría PwC.

La historia más aleccionadora en cuanto a siestas es, no obstante, la de Arianna Huffington. Su sitio de medios online, The Huffington Post, permite que sus empleados usen las dos habitaciones designadas para siestas regenerativas en sus oficinas de New York. El motivo lo explica la propia Arianna en su libro “Thrive: The ThirdMetric to Redefining Success and Creating a Life of Well- Being, Wisdom, and Wonder”. Allí, ella cuenta cómo un día, trabajando sin descanso, colapsó sobre su escritorio, rompiéndose un hueso del rostro. Después de ese momento, la exitosa directora del periódico digital entendió que la salud de los colaboradores es el indicador de la salud de la empresa, y que no debía tomarse a la ligera.

Power naps en Chile

De acuerdo a datos de la OCDE , los chilenos trabajan en promedio 1.990 horas al año, 45 horas semanales, ubicando al país en el quinto lugar de 38 países con mayor cantidad de horas trabajadas. Al respecto, Diego Oliva comenta "si bien en el país esta tendencia todavía no cuenta con gran impacto, una pausa para una mini siesta, una caminata para respirar aire puro o tomar un café pueden ser beneficiosos para lograr una mejor concentración, recobrar energía, disminuir el estrés y los errores".

En Chile existen dos empresas que ofrecen un espacio de siestas para los ejecutivos que quieren descansar hasta 30 minutos. Se trata de Mi Espacio Siestario y Mannus en Las Condes, que reciben a los empleados de la zona oriente de Santiago, ofreciendo descansos rápidos y reponedores. 

A pesar de los beneficios que traen este tipo de políticas, también su implementación conlleva grandes retos para las organizaciones "entre los principales desafíos que estas políticas generan, se encuentra la necesidad de un cambio cultural organizacional en donde el tiempo pase a segundo plano y las discusiones sean en base a utilidad, productividad y cumplimiento de objetivos. Para hacer esto posible, todas las iniciativas que apoyen a los trabajadores a cumplir sus funciones en un espacio laboral grato, motivador e inspirador, son bienvenidas consiguiendo de esta manera empleados felices y comprometidos con las compañías”.