Comportamiento organizacional: la nueva tendencia para optimizar el rendimiento del capital humano

La manera en la que un profesional aprende, la forma en la que enfrenta los objetivos, el modo en el que interactúa con sus compañeros, cada comportamiento que se adopta en el trabajo, por mínimo que sea, tiene algún impacto. Pese a que existen múltiples formas de actuar, se pueden identificar denominadores comunes en las conductas de los individuos, grupos y estructuras dentro de una compañía, especialidad que se denomina Comportamiento Organizacional (CO) y que se utiliza con el objetivo de optimizar el rendimiento de una empresa gestionando sus recursos humanos.

Al respecto, Natalia Zúñiga, gerente de marketing y comunicaciones de Randstad, explica que esta metodología es un gran apoyo para responder preguntas relativas a cómo se adaptan los grupos y las personas a los cambios e innovaciones que surgen en el mercado local y global. De esta forma, “una empresa conocedora de estas prácticas puede ser más dinámica e integradora en su gestión de equipos, mejorar la confianza y productividad de los empleados, fortalecer internamente la figura del líder y facilitar la comunicación interpersonal. Además, obtiene ventajas con respecto a sus competidores al construir una identidad corporativa más completa, lo que servirá para desarrollar relaciones afianzadas con el cliente y en el sector”, afirma.

La ejecutiva agrega que el CO es importante porque las empresas son, entre otras cosas, sistemas sociales formados por personas y si alguien desea trabajar en ellas o dirigirlas, es necesario comprender las conductas de quienes las componen. “Así, se pueden describir y explicar los comportamientos de los profesionales y resolver los conflictos que puedan derivar de ellos, por lo tanto, la mejor razón para aplicar esta práctica es que permite predecir actitudes, entregando la oportunidad de evitar un problema o una desenlace no deseado”, dice. De esta forma, si una compañía utiliza apropiadamente este campo de estudio, tendrá una visión amplia y, al mismo tiempo, favorecerá el desarrollo personal y profesional de sus empleados, concluye.

Cómo aplicar este campo de estudio 
En el campo del comportamiento organizacional, existen modelos sumamente útiles para los responsables de las organizaciones. “Uno de ellos es el de custodia, en el cual el gerente reconoce los problemas internos, como poca seguridad y desmotivación, y ofrece soluciones a través de compensaciones económicas. Asimismo, existe el estilo de apoyo, el cual se basa un liderazgo activo, que incita la participación continua del empleado para mantenerlo involucrado; mientras que el modelo colegiado posee los mismos atributos que el anterior, pero desde un punto de vista del conjunto de los trabajadores, es decir, potenciando y motivando a partir de códigos comunes y de equipo. Por otro lado, el modelo sistémico propone un acercamiento a mayor escala (cuando hay una gran cantidad de actividades) que identifica pautas, funciones y estructuras generales. Una vez reconocido el funcionamiento total, se aplican soluciones adaptadas”, explica Natalia.

Desde la consultora de Recursos Humanos también identifican los principales elementos del comportamiento organizacional que inciden directamente sobre los ambientes profesionales. Estos son:

  • Personas: en un mundo donde las personas están cada vez más y mejor preparadas, los empresarios deben fomentar la retención del talento y el compromiso de los empleados con la empresa. Hay que tener en cuenta tanto al individuo como al grupo. 
  • Estructura: para que el trabajo que desempeña cada profesional esté coordinado con el del resto de su equipo, debe existir una estructura general; si no existiera esta relación surgirían serios problemas de coordinación, negociación y toma de decisiones.
  • Tecnología: las relaciones laborales son diferentes dependiendo del grado de implementación de las herramientas tecnológicas en las empresas.  En un mundo cada vez más conectado y automatizado, este aspecto se vuelve fundamental.
  • Entorno: todas las empresas están relacionadas con el contexto interno y externo en el que se desarrollan, el cual afecta significativamente en las actitudes de las personas y sus condiciones de trabajo. Una organización que conoce su entorno se adaptará mejor a él.