Cómo influyen las habilidades sociales en el trabajo

Las relaciones sociales son inherentes a cualquier persona y están presentes tanto en la vida personal como en la laboral, por tanto, para las empresas, a la hora de contratar, es importante tener en cuenta la forma en la que los candidatos se relacionan. Así, saber hablar correctamente, cuidar el lenguaje corporal, escuchar a los demás, tener confianza en uno mismo o ser influyente y persuasivo, pueden ser factores clave a la hora de conseguir un empleo o una promoción. De hecho, todas esas cualidades influyen en crear un buen clima laboral, algo imprescindible para tener un mayor rendimiento y productividad. De ahí que las empresas miren con lupa este tipo de habilidades en sus futuros empleados.

Al respecto, Marisol Solar, consultor en Recursos Humanos de Randstad, señala que a la hora de hablar de habilidades sociales, es importante diferenciar entre las denominadas “soft skills”, que son aquellas características personales que nos facilitan la interacción con los demás; y las “hard skills”, que determinan la experiencia laboral, datos académicos y habilidades técnicas para una actividad específica. “En una entrevista de trabajo es habitual que se destaquen los aspectos educativos, la preparación y la expertise, pero las habilidades sociales tienen un gran peso. La capacidad de trabajar en equipo, el liderazgo, la motivación y la colaboración son esenciales a la hora de acceder a un empleo. En este sentido, según un estudio del Banco Mundial, la determinación, entendida como la perseverancia para lograr objetivos a largo plazo, es la habilidad más buscada por las organizaciones, seguida de proactividad, adaptabilidad, honestidad y capacidad de trabajo en equipo”, comenta.

Puede que, en principio, muchas personas no tengan desarrolladas estas competencias, pero con trabajo y constancia se pueden llegar a conseguir y, como son importantes para tener una ventaja competitiva frente a otros candidatos, la ejecutiva entrega 6 tips para potenciarlas. Primero, “desarrollar habilidades comunicativas, ya que saber interactuar con los demás de forma correcta siempre suma puntos a favor. Esto abarca desde una expresión y ortografía impecables, hasta dar un discurso en público o plantear ideas en una reunión con desconocidos. Esta situación puede resultar complicada por lo que es importante conocer algunos trucos: vocalizar lo máximo posible y tener confianza. Si la persona no está del todo segura, es aconsejable practicar en casa y grabarse para analizar el resultado posteriormente”.

En segundo lugar recomienda controlar el lenguaje corporal. “El 93% del impacto de nuestros mensajes depende de elementos no verbales. Para controlar este aspecto, hay que prestar mucha atención en la imagen personal que ofrecemos”, aclara. Por otro lado, tomar la iniciativa demuestra responsabilidad y entusiasmo hacia el puesto de trabajo, para lo cual es necesario marcarse objetivos, proponer nuevos retos y enfrentarlos, así como participar en conversaciones y debates de trabajo esbozando las ideas y opiniones con buenos argumentos. “La confianza es fundamental, puesto que una persona segura de sí misma y con una actitud positiva ante las adversidades genera mucha credibilidad en las organizaciones.

En cuarto lugar, ser flexible, debido a que normalmente las empresas evitan que sus empleados mantengan funciones fijas, sino que sean moldeables y puedan asumir diversas tareas, así que hay que atreverse a salir de la zona de confort”, recalca Marisol. Otro rasgo importante es tener empatía, ser capaz de escuchar y aconsejar, además de saber ponerse en el lugar de un compañero y aprender a trabajar en equipo. “Una empresa es el resultado de la suma de varios grupos de personas que cooperan y trabajan por un mismo fin. Por este motivo, la colaboración es imprescindible para solventar problemas de forma más rápida”, acota.